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La Asociación Mexicana de Voluntariado Internacional A.C. (AMVIAC) nace como una iniciativa para lograr la transformación del país a través de la integración del voluntariado. La Asociación promueve proyectos de voluntariado tanto a lo interno del país como en el exterior, con la idea de que los participantes, luego de sus experiencias, puedan involucrarse de forma más activa en el quehacer nacional.

Su misión fundamental es hacer que jóvenes mexicanos participen en campamentos fuera de sus ciudades, sea dentro del país o en el extranjero, para que a su regreso se conviertan en agentes de cambio, aplicando en su vida diaria los nuevos conocimientos adquiridos. Al mismo tiempo, se incita a que inviten a sus pares a activarse y volverse voluntarios.

AMVIAC, en colaboración con HandsOn México, se alió al Día de las Buenas Acciones y para celebrarlo organizó durante todo el mes de abril una campaña de difusión del voluntariado. Para esto, se recopiló y difundió testimonios de voluntarios, contando sus experiencias personales, con el fin de motivar a otros a que se animen y tengan su primera experiencia de voluntariado.

En el presente artículo les compartimos dos de los testimonios recibidos, así todos nos contagiamos a realizar buenas acciones e impactar positivamente en quienes nos rodean.

AMVIAC

Testimonio de Jenifer Abigail Meléndez Rosas:

“Me volví voluntaria cuando la tierra se me movió después del sismo del 2017 en la parte centro de México, es ahí cuando no pude quedarme quieta al ver que las familias habían perdido todo su patrimonio, y otros habían perdido su familia o sus mascotas. En ese momento me volví voluntaria.

El voluntariado me ha permitido desarrollarme en muchos nuevos entornos y descubrir nuevas capacidades que no sabía que tenía, aprendí dos nuevos idiomas, aprendí nuevas culturas, aprendí a ser un nuevo ser humano. Sin duda el hacer voluntariado ha fomentado muchas nuevas cosas y si tú quieres hacer voluntariado es una de las mejores decisiones que puedes tomar ya que jamás volverás a ver el mundo con los mismos ojos que antes. El ser voluntario nos invita voltear a ver a nuestros vecinos, a nuestros colegas, pero sobre todo nos invita vernos a nosotros y a salir de nuestra zona de confort y conocer nuevas formas de vida, ya que al ser voluntario descubres nueva comida, nuevas culturas, nuevos hábitos que no siempre son de nuestro agrado, pero es la parte de descubrir y descubrirnos.”

Testimonio de Christian Mendoza:

“Hola, soy Christian Mendoza. Tengo 24 años y vivo en Cuautla, Morelos, México. La primera vez que escuché sobre ser voluntario, para ser honesto, no me interesó, pensé que perdería mi tiempo en algo que no me pagarían o no “recibiría nada de aquella práctica”, ¡qué equivocado estaba!

Cuando al fin decidí formar parte de los miles de voluntarios que existen alrededor del planeta, en todos esos campamentos que mi mente no conocía, cambió mi vida de una manera contundente y marcó un antes y un después en mí.

Mi primer campamento de voluntariado en AMVIAC, que es la asociación de la que formo parte, fue en Francia en el 2019, en una pequeña ciudad llamada Coly. Imagínate viajar a un país muy diferente al tuyo, del que no hablas su idioma y no conoces a nadie, parecía algo descabellado, pero sabía que era algo que tenía que hacer, que quería vivir. Estaba listo para ser voluntario.

Conocí gente increíble, hice grandes amigos que hasta la fecha lo siguen siendo. Abrió mi mente a experimentar nuevas cosas, a olvidarte a veces de las comodidades por vivir algo que quedará en tu mente por siempre. Dormíamos en un cuarto grande todos juntos, en lo que llamamos aquí en México, catres. Debíamos atravesar el pueblo hasta la salida para bañarnos en las regaderas de la cancha de fútbol que tenían, con nuestras cosas de baño bajo el brazo, pero ¿saben qué?, todo formaba parte de una aventura increíble.

Probé comida de muchos otros países, comida muy interesante y deliciosa, aunque también otra difícil de degustar, pero comprendí que podíamos ser tan diferentes en cuanto a culturas y creencias, pero a todos y cada uno de los que estábamos ahí nos unía un solo pensamiento, hacer un cambio y dejar nuestra huella en este castillo que día a día reconstruíamos juntos. ¿Era un trabajo cansado? Sí, pero valía la pena cada minuto y cada roca puesta en su lugar para al final ver el fruto de nuestro trabajo y que mucha más gente pasaría por ahí y vería algo de la historia francesa ser recuperada.

Después de Coly viajé a otra ciudad de Francia a mi segundo voluntariado y ahí aprendí nuevas cosas, cada día me daba cuenta de que había nuevos aprendizajes. En este segundo, a diferencia del primero, éramos todos jóvenes de entre 19 y 26 años, esto me hizo pensar que aunque escuchamos muy a menudo que los jóvenes no nos interesamos por nada más que por tener nuestro móvil en la mano, habíamos muchos otros más que si nos organizábamos para hacer algo por este mundo, y así como estos 23 jóvenes en esa casa conviviendo un par de semanas, sabía que había muchos otros en el resto del mundo haciendo un cambio como nosotros, diciéndole a su celular y sus videojuegos no, por decirle sí al trabajo voluntario.

¿Qué aprendí al ser voluntario? Mucho, aprendí que cuando eres voluntario aprendes cada día de todos los que están contigo, aprender a ver la vida desde otra perspectiva, a ser organizado, a escuchar a los demás y trabajar en equipo, que podemos hablar otro idioma, tener una religión distinta, vivir en diferentes países y aun así conectar entre nosotros, aprendí el valor de la amistad, del compañerismo y a ser mejor persona.

No veo la hora de volver a un campamento más para ser voluntario y reunirme con todos estos otros voluntarios de otros países, estados o ciudades. Lo peor de esto es cuando terminas y debes esperar al siguiente, pero siempre habrá más y llegará el próximo para dejar tu huella en la historia de este mundo.”

Pronto seguiremos compartiendo más testimonios de los jóvenes de AMVIAC, para que conozcas y puedas leer de primera mano los sentimientos que experimenta un voluntario.

Si quieres leer otros testimonios de voluntarios de América Latina, te invitamos a revisar la sección “En Primera Persona” de nuestro blog.

Si quieres aportar tu experiencia, no dudes en contactarnos a leila@good-deeds-day.org y enviarnos tu artículo para el blog, o bien, tu testimonio.

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