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Autoestima es lo que cada persona siente por sí misma, es el sentimiento del valor propio.  Es muy importante construirla durante la infancia, puesto que, mientras más autoestima se tenga, mayores son las posibilidades de bienestar y resiliencia que tendremos para enfrentar las dificultades.

La autoestima se construye desde que somos bebés a través del lenguaje corporal de quienes nos rodean: el contacto visual, las caricias, los arrullos, las reacciones positivas y los intercambios verbales de quienes nos rodean están llenos de significado.

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Cuando las niñas y niños tienen entre 3 y 4 años, construyen creencias de sí mismos en función de lo que les dicen sus padres. A esta edad se construye la confianza en sí mismo, percepeción que los acompañará a lo largo de la vida. Los gritos y regaños hacen sentir a los niños insignificantes, pero si se conversa con ellos, se les atiende y se les cuida, los pequeños se sienten valorados. Es importante que los padres y cuidadores construyan ambientes seguros que ayuden a desarrollar una buena autoestima.

A partir de los 6 años los pequeños dejan de depender totalmente de la familia y necesitan cada vez más apoyo de otros para desarrollar habilidades sociales. Resulta fundamental proveer a nuestros pequeños de espacios donde puedan convivir con otros, negociar, donde se sientan cómodos al expresar sus sentimientos y estén en un ambiente libre de juicios.

También hay que dar oportunidad de desarrollar autonomía al delegar tareas y responsabilidades que los niños puedan realizar solos y donde los adultos solo supervisen, tales como poner la mesa, separar y doblar ropa, acomodar despensa, tender su cama, ayudar a preparar alimentos, cuidar de una mascota, sacar la basura, cuidar las plantas, entre otras.

La psicóloga María del Mar García Orgaz sugiere que, para incrementar y construir la autoestima en los pequeños y pequeñas que acompañamos, se ejercite el hábito de separar la conducta de las características inherentes a la persona. Por ejemplo: si cuando estás hablando por teléfono un niño o niña te interrumpe, la manera esperada de corregir su conducta es recordarle que no te gusta que te interrumpan en lugar de emplear adjetivos como: eres un mal educado o grosero.

Otros tips que funcionan para corregir y educar de manera positiva, son mantener la calma y expresar lo que nos hace sentir la conducta no deseada, por ejemplo: me hace sentir enojada que tu rayes la mesa porque tengo que dedicar tiempo a limpiar.

Resulta fundamental también hablar en el momento, en la infancia la percepción del tiempo es distinta, si se dejan pasar tres horas para reflexionar con un niño será muy dificil que relacione el regaño con la conducta que ha tenido.

El objetivo es que los pequeños construyan una imagen positiva de ellos mismos, libres de adjetivos negativos como flojo, lento, mal portado, sucio, entre otros. No es que el niño sea por sí mismo estas características, lo que en ocasiones no nos gusta son sus conductas y esto le debe quedar claro al pequeño. Cuando un ser humano no logra desarrollar respeto por sí mismo es posible observar en él sumisión o rebeldía. Los niños y niñas buscarán llamar la atención por conductas negativas.

Es importante hablar con los niños y niñas de la diversidad de sentimientos y emociones que existen. Mostrar que todas son válidas, evitar a toda costa etiquetar sentimientos como buenos y malos. Todos los sentimientos son valiosos puesto que nos permiten expresarnos y reconocer quienes somos. Si enseñamos que habrá días en los que seamos más rápidos o hábiles, y días, situaciones y conocimientos que se nos dificultarán, será más fácil reconocerlos y saber que son momentánteos e independientes al valor que tiene cada persona, si me considero valioso sabré enfrentarlos con éxito.

De esta forma también podemos ayudar a que nuestros pequeños desarrollen mayor empatía y comprensión, para que sean capaces de ponerse en el lugar de otros. Esto los llevará a construir una autoestima alta y a sentirse bien con ellos mismos, además de tener un sentido social alto que los motive a trabajar por el bien común.

Todos las personas tenemos derecho a una infancia armónica y feliz ¡te invito a trabajar desde la infancia en construir plentitud!

Escrito por Alejandra García Aldeco.

Si quieres más información sobre el trabajo de Alejandra, ingresa a la página de Fundación Zorro Rojo: http://www.fundacionzorrorojo.org

 

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