(https://cvclavoz.com/)
Desde hace casi dos décadas, el Día de las Buenas Acciones (DBA) ha demostrado que la solidaridad no tiene fronteras. Millones de personas en más de 115 países han decidido, año con año, convertir la empatía en acción y el compromiso en transformación.
En este 2026, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha proclamado el Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible, reconociendo que el voluntariado es una de las fuerzas más poderosas para construir sociedades más justas, saludables y resilientes. Esta coincidencia histórica –los 20 años del DBA y el reconocimiento global del voluntariado– nos invita a reflexionar:
¿Cómo queremos impactar en el mundo desde nuestras acciones?
El DBA nació con una idea sencilla pero transformadora: todos podemos Hacer el Bien, todos los días, desde donde estamos. Con el tiempo, esta idea se convirtió en un movimiento global que conecta a personas, organizaciones, empresas y comunidades alrededor de un mismo propósito: mejorar la vida de otros mientras fortalecemos la nuestra.
(https://cristianismoactivo.org/)
Participar en el DBA no es solo realizar una buena acción; es formar parte de una red mundial que genera sentido de pertenencia, liderazgo social, redes de colaboración, identidad comunitaria y propósito compartido.
En un mundo donde muchas personas –especialmente jóvenes– buscan significado y dirección, el voluntariado se ha convertido en un espacio para crecer, aprender y trascender.
Pero hoy el mundo nos exige un cambio: pasar del voluntariado que “se siente bien” al que transforma realidades. Durante muchos años, el voluntariado fue entendido como actos solidarios puntuales: entregar apoyos, participar en campañas ocasionales, ayudar en situaciones de emergencia. Estas acciones siguen siendo valiosas, necesarias y profundamente humanas; sin embargo, hoy enfrentamos desafíos más complejos: desigualdad, crisis sanitarias, pobreza estructural, exclusión social y deterioro ambiental, estos problemas no se resuelven solo con buenas intenciones.
Por eso, estamos transitando hacia un nuevo modelo: el voluntariado estratégico. Este enfoque busca que cada acción solidaria:
- Tenga objetivos claros
- Responda a necesidades reales
- Genere resultados medibles
- Construya soluciones sostenibles
(www.infoans.org)
No se trata solo de ayudar por un día, sino de acompañar procesos que cambien vidas a largo plazo; porque cuando el voluntariado se organiza estratégicamente, su impacto se multiplica.
En salud, por ejemplo, puede fortalecer la prevención de enfermedades, la educación comunitaria, el acompañamiento a personas con padecimientos crónicos, el acceso a información confiable, el bienestar emocional y la salud mental. En educación, impulsa tutorías, mentorías y alfabetización digital. En inclusión, promueve igualdad de oportunidades. En medio ambiente, genera conciencia y acción colectiva. Así, el voluntariado deja de ser una acción aislada y se convierte en un instrumento de transformación social integral.
Hoy, el voluntariado estratégico es reconocido también en otros ámbitos. Cada vez más:
- Empresas valoran la experiencia social en sus procesos de contratación
- Universidades consideran el compromiso comunitario para becas y admisiones
- Organizaciones internacionales impulsan programas basados en impacto
¿Por qué?, Porque el voluntariado desarrolla habilidades que no se aprenden fácilmente en un aula: liderazgo con empatía, trabajo en equipo, resolución de problemas reales, comunicación intercultural, inteligencia emocional, responsabilidad social, entre muchas otras. Además, fortalece la salud mental, la autoestima y el sentido de propósito. Hacer el Bien también forma mejores personas y profesionales.
(www.latam.abbott)
El Año Internacional del Voluntariado 2026 es una invitación clara y una oportunidad para todos los sectores de la sociedad y todas las edades: para las empresas, representa la posibilidad de integrar el voluntariado en sus estrategias de desarrollo humano; para las universidades, de vincular el aprendizaje con impacto social real; para las organizaciones, de profesionalizar y fortalecer la acción solidaria; para las instituciones públicas, de articular políticas y programas con participación ciudadana efectiva; para los jóvenes, de liderar el cambio desde hoy; para niñas y niños, de formarse desde temprana edad en valores de empatía y corresponsabilidad social; y para las personas adultas mayores, de compartir su experiencia, sabiduría y capital social en favor de sus comunidades.
El futuro pertenece a quienes entienden que el desarrollo sostenible se construye en colaboración intergeneracional, intersectorial y con visión de largo plazo.
Un llamado desde el Día de las Buenas Acciones
Desde el movimiento global del Día de las Buenas Acciones y desde organizaciones como Fundación RedSalud Internacional, creemos firmemente que el voluntariado del futuro debe ser:
- Humano, pero también estratégico
- Solidario, pero también medible
- Emocional, pero también transformador
- Local, pero conectado al mundo
Hoy tenemos la oportunidad de convertir cada buena acción en una semilla de cambio duradero.
Que 2026 sea el año en el que pasemos de “hacer algo bueno” a construir algo mejor. Porque cuando actuamos juntos, con propósito y visión, no solo cambiamos realidades: construimos futuro, unidos Haciendo el Bien.
(https://comunidar.org)
El Día de las Buenas Acciones es un día global de hacer el bien y es el pináculo de esta iniciativa anual de buenas acciones. Creado por la empresaria y filántropa Shari Arison en el año 2007, el Día de las Buenas Acciones ha ido creciendo y actualmente se encuentra presente en 115 países y cuenta con millones de participantes. El próximo año será el domingo 12 de abril de 2026.
¡Marca tu calendario e impacta positivamente en el mundo!
Registra aquí tu buena acción y se parte de la comunidad global de hacer el bien.