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El Centro Costarricense de Logoterapia es una fundación sin fines de lucro que trata de llevar esperanza a personas y familias con limitados recursos económicos que han perdido un ser querido o se encuentran atravesando otros tipos de duelos. Además, trabaja con niños y adolescentes que están experimentando vacíos existenciales, lo que les provoca conductas autodestructivas como adicciones y autolesiones, entre otras.

Para atender estas situaciones límite, trabajamos desde la Logoterapia como la sicoterapia del sentido. Propiciamos espacios de atención y de crecimiento personal y profesional, para promover la búsqueda del sentido de vida del ser humano en los diferentes contextos donde se desarrolla -su familia, trabajo, estudio y comunidad- y en cualquiera que sea la etapa de vida en que se encuentre, manifestando valores y conductas que se traduzcan en esperanza, autotrascendencia y amor…

Desde la logoterapia se busca ayudar a descubrir el sentido de vida y del sufrimiento de las personas. Esta es nuestra misión. Que podamos desarrollar la actitud de búsqueda del para qué de las situaciones, tanto de fracaso como de éxito, y que logremos visualizar un mañana como una posibilidad esperanzadora para ser, luchar, amar.

La Fundación Centro Costarricense de Logoterapia nace precisamente a partir de una situación de dolor, lo cual confirma lo expuesto por el Dr. Viktor Frankl: ¨Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos. ¨

Hoy, debido a la situación de pandemia que estamos viviendo, podemos considerarnos ante una situación límite para todos los seres humanos porque ha cambiado nuestra cotidianeidad en general. Responder ante esta realidad desde la conciencia, para darle un sentido, es una elección personal, con diferentes maneras y recursos de hacerlo.

Cada persona tiene su propia descripción de cómo se siente, cómo asume lo que está experimentando, cómo  entiende, cómo piensa y cómo responde ante una realidad nueva que está viviendo. Todos podemos llegar a tener interpretaciones negativas o tóxicas sobre este momento en el que vivimos, que nos llevan a presentar estados de ansiedad, frustración, impotencia, angustia, falta de control. Si permanecen, se convierten en estados muy perjudiciales, viéndonos afectados a nivel personal, emocional, e inclusive a nivel físico.

Nuestra actitud frente a esta situación de pandemia nos podrá ayudar a identificar los recursos que tenemos para avanzar y descubrir nuestro potencial y habilidades para reinventarnos, resignificarnos. Es tan válido lo emocional y lo que sentimos, como lo que pensamos e interpretamos de esta realidad. En esta situación, que es ahora nuestra realidad, que no la podemos cambiar y sobre la cual no tenemos control, tenemos la capacidad para elegir sentirnos mejor.

Asumir con responsabilidad lo que no podemos cambiar y lo que hemos perdido, hace que podamos salir adelante. A pesar de esta condición de emergencia, podemos elegir buscar alternativas para tranquilizarnos, tener paz, amar y valorar más la vida. Podemos decir que esta situación límite que hoy nos afecta se convierte en todo un desafío, que nos mueve y nos hace responder a nuestras capacidades cognitivas y espirituales, para descubrirnos y reinventarnos.

El aislamiento como medida preventiva se convierte en un gran recurso para descubrirnos, para regular nuestras emociones y con conciencia elegir qué vamos a hacer en el futuro. Podemos reflexionar para tomar buenas decisiones, y ver posibilidades en medio de un momento tan incierto.

Es un momento para valorar y revalorarnos ante lo que nos ha tocado vivir y no lo elegimos. Incorporar a nuestra vida esta vivencia, como un momento transitorio y no necesariamente negativo, para aprender de ella y pensar que algo nuevo vendrá. Debemos mirar con más gratitud y esperanza a la vida en medio de la crisis, pues a pesar de todo lo que nos produce, es un momento para resurgir y poder empezar a disfrutar lo que sí tengo hoy.

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