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Mi nombre es Carmen Milena Delgado Lara, soy oriunda del corregimiento de Peñoncito del municipio de San Zenón Magdalena, Colombia. Me titulé en el programa de Contaduría Pública de la Universidad del Magdalena, y soy estudiante de la maestría en Cooperación Internacional y Gestión Estratégica.

Actualmente lidero el Programa de Voluntariado de la Universidad del Magdalena, coordino la Comisión Coordinadora del Consejo Distrital de Voluntariado de Santa Marta, soy Delegada por el departamento del Magdalena ante la Comisión Coordinadora del Sistema Nacional de Voluntariado, soy miembro activo de la Asociación Internacional de Esfuerzos Voluntarios-IAVE y soy parte de la Mesa Coordinadora en Colombia del Día de las Buenas Acciones.

Desde muy temprana edad surgió en mí la inclinación al servicio solidario, a ejercer la acción voluntaria de manera altruista y ayudar a quienes necesitan, ya sea por medio de una palabra de aliento o extendiéndoles una mano amiga. En toda mi crianza observé a mi madre ejercer en cada acción ese don de colaborarle a todas las personas que buscaban su apoyo, y fue su ejemplo el que sembró en mí esta pasión.

Fue en la parroquia de mi pueblo cuando comencé a experimentar lo gratificante y emocionante que era servir y ayudar. Allí fui parte del grupo juvenil, trabajando con niños y adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, liderando procesos de formación en diferentes temas religiosos, culturales, ambientales y políticos. Esta fue una experiencia muy emotiva.

Sin embargo, al ingresar a la Universidad del Magdalena tuve un suceso muy doloroso: el fallecimiento de mi madre. En ese instante mi vida dio un giro de 360 grados. Fue aquí donde entendí que la vida se nos puede ir en un segundo, somos aves de paso y nuestro único propósito en este mundo es servir aquellos que más lo necesitan. Así entendí la lección, y a pesar de que por circunstancias de la vida había dejado en pausa mi voluntariado, desde ese momento reinicié  mi vida empezando a buscar mi esencia en eso que me caracteriza como ser humano, eso que me había enseñado el ser más noble que conocí -mi mamá-. Buscando ayudar a quien más lo necesita, dando rienda suelta a mi amor al servicio, fue como encontré el programa de Voluntariado de la Universidad del Magdalena.

Fue aquí donde sobrellevé mi proceso de duelo, ya que realizar actividades voluntarias me conectaba con mi yo interior y me fortalecía para seguir adelante. En primera instancia, fui inclinándome por la línea de la alfabetización, el acto de enseñar a personas adultas en el manejo de las TICs (llevo en mi sangre la vocación de enseñar por mi padre que se dedica a la docencia con pasión). Comencé a recorrer diferentes proyectos en el programa de Voluntariado Universitario, empezando por ser Coordinadora del Diplomado en Alfabetización Tecnológica y después de un año comencé a liderar el programa de Voluntariado de la Universidad del Magdalena como Coordinadora General. Así comenzó a escribirse en mí una historia con una visión totalmente diferente a la que tenía cuando era más chica.

Éste programa de Voluntariado ha sido una escuela de formación para mi, a nivel personal y a nivel profesional, porque me he enfrentado a diferentes situaciones en las comunidades donde llegamos a intervenir. Allí me encontré con muchas necesidades, pero desde las diferentes líneas de acción aportamos un grano de arena a la transformación de los territorios. Sin embargo, el Voluntariado Unimagdalena también es un espacio de aprendizaje para los jóvenes voluntarios. Al conocer las problemáticas y entrar en contexto con ellas, aprenden a solucionar los problemas de la comunidad que también son los suyos, adquirendo un sentido de pertenencia y responsabilidad social, y sobre todo siendo parte de una solución que verdaderamente comienze a transformar la región Caribe y a llevarla por la senda del progreso y el desarrollo para todos sus habitantes. La Universidad de Magdalena cobra un papel protagónico, interviniendo como actor social comprometido con el progreso  y el desarrollo de las comunidades más necesitadas. De acuerdo a su misión institucional, sale del campus y se adentra en  las comunidades generando un alto impacto social. A través de la Extensión y la Proyección social, la universidad juega un papel determinante en la sociedad y se consolida como un aliado fundamental en el desarrollo de los pueblos de la región Caribe.

El voluntariado de la Universidad del Magdalena se creó a partir de la necesidad de vincular la comunidad universitaria a los programas y proyectos en beneficio de la comunidad en todas sus dimensiones, haciendo un ejercicio libre, organizado y no remunerado de la solidaridad ciudadana. El programa busca mantener no sólo el compromiso con nuestra región, sino también el sostenimiento de la misión de crear calidad humana, donde los jóvenes lideren procesos de transformación social en el ámbito profesional, a partir de habilidades humanas y sociales adquiridas durante su paso en el voluntariado.

Una de las líneas de acción es el proyecto de Sexualidad Responsable, que busca prevenir conductas de riesgo sexual como embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y violencia de género en la población más vulnerable de escasos recursos, donde no llegan los planes y programas que atienden este tipo de problemáticas. Otra de nuestras líneas es el programa ambiental ‘+ H2O’, el cual busca generar conciencia y cultura ambiental en las diferentes comunidades del distrito de Santa Marta como elementos fundamentales para el desarrollo sostenible del planeta.

Con el paso del tiempo, el grupo de voluntarios ha ido creciendo y se ha fortalecido por la diversidad de programas representados por los integrantes del equipo. Esto ha permitido que seamos una plataforma para generar impacto en diferentes escenarios, a través distintos proyectos que abarquen diversas problemática, tales como contaminación ambiental, analfabetismo tecnológico, protección animal, y cultura de las finanzas personales, entre otros.

De acuerdo a los lineamientos normativos, también estamos inscritos en el Sistema Nacional de Voluntariado Colombiano – SNV, que es el conjunto de instituciones, organizaciones, entidades y personas que realizan acciones de voluntariado en todo el país; buscando promover, fortalecer y visibilizar el voluntariado como una fuerza viva que con trabajo, tiempo y talento aporta al mejoramiento de la calidad de vida de la población colombiana mediante alianzas estratégicas y el trabajo en red de organizaciones. El SNV nos permite interactuar con más organizaciones de voluntariado en todo el territorio colombiano, generando sinergias en todo lo relacionado con la solidaridad.

Mi experiencia con el Día de las Buenas Acciones comenzó mediante mi participación en Perú en la 3ra Conferencia Regional para América Latina, donde pude  compartir en un panel la experiencia del Voluntariado Universitario de la Universidad del Magdalena  y cómo éste impacta en la comunidades. Allí tuve una interacción directa con cada uno de los colegas que ejercen la acción social en toda Latinoamérica, y gracias a esta oportunidad tome la decisión de unirme a este gran movimiento para involucrar a más organizaciones a que también se unieran a la gran celebración del Día de las Buenas Acciones, invitando a los consejos departamentales y municipales de voluntariado en Colombia.

De acuerdo  a la realidad  que estamos viviendo de la pandemia mundial, hemos desarrollado otras nuevas formas de realizar buenas acciones desde nuestra casa y estamos impulsando campañas virtuales: realizando videos con palabras de motivación a las personas que están padeciendo el  virus, cantarles una canción, realizar llamadas telefónicas a los familiares y amigos, ayudar a personas de la tercera edad a que no salgan de sus casas realizando sus compras, etc. Estas son alternativas para seguir haciendo el bien los 365 días del año.

Dar lo mejor de mi es una tarea que realizo a diario, y es un estilo de vida que me llena de plenitud y me reconforta a nivel personal. La gratificación y satisfacción personal cuando recibes una sonrisa de agradecimiento, el sentir que no te quieres ir del lugar donde has intervenido. El voluntariado me ha enriquecido como persona, y como líder me ha hecho exigirme cada día un poco más. Sin duda alguna, es una maravillosa experiencia para mi vida que me ha permitido conocer grandes personas, y soñar junto a ellos en un futuro mejor.

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